El meme ya ha encontrado espacio museístico en registros muy distintos entre sí. El 9GAG Meme Museum en Hong Kong (2021) lo trató como experiencia comercial interactiva; el Museum of Memes de la Universidad de Ámsterdam (2018) lo abordó como ejercicio pedagógico estudiantil; y la exposición de “Mememememe” del Media Majilis Museum de Northwestern University in Qatar (2025) lo asumió como objeto de indagación académica con foco en el Sur Global. Venezuela, pese a sostener una de las producciones meméticas más intensas y continuas de América Latina no cuenta con ningún espacio museístico dedicado a su resguardo. Esta ausencia no es un vacío neutral, representa una contracara frente a la complejidad de un país atravesado por un aparato de control que criminaliza la producción crítica y convierte la persecución en una amplificación del miedo hacia la conservación de cuentas y contenidos en materia de políticas de Estado. Este trabajo argumenta que un futuro museo del meme venezolano no debe replicar ninguno de los tres modelos internacionales identificados, sino asumir una gobernanza explícitamente participativa, curada junto a las comunidades productoras y no sobre ellas, devolviéndoles autoría y voz en un contexto donde ambas han sido sistemáticamente arrebatadas. Se propone así una museología social memética latinoamericana, en diálogo con las demandas del campo museístico contemporáneo por democratizar la curaduría y tensionar la definición clásica de museo del ICOM. Esta comunicación se enmarca en el proyecto “Nawará Memezuela”, en desarrollo, y discute los principios de gobernanza, ética de autoría y anonimización que debería asumir un archivo memético construido en condiciones de vulnerabilidad política, como aporte a una democracia sociocultural que reconozca el humor como memoria viva.
Luis Alfonso Briceño Montilla
Jhonatan Mata Alves Pereira