El turpial (Icterus icterus) es ave nacional de Venezuela desde 1958, no un animal cualquiera, sino un cuerpo oficialmente investido de nación, junto a la orquídea y el araguaney. Sustituir su plumaje por el copete rubio de Trump no toca un ícono menor, toca el mismo registro simbólico donde vive la bandera o el escudo. Por eso el Trumpial no es solo un chiste visual, encarna una intervención directa sobre el cuerpo oficial de lo patrio.

En Memefagia esto se clasifica como Operación de sustitución de íconos fundacionales como la forma más radical de las tres en que la periferia digiere el símbolo del centro, porque no lo cita, ni lo imita, más bien lo instala en el lugar del propio emblema. Y el corpus lo confirma, ya que entre todas las piezas analizadas, esta fue la de mayor circulación. No la que más se burló de un mandatario caído, sino la que reemplazó al ave nacional. La deglución más profunda del símbolo propio es, empíricamente, la que más resuena.

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